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sábado, 8 de octubre de 2016

El baile de los directivos, y los Head Hunters las chicas guapas que seducir (parte I)

Estamos en un proceso de cambio, el mercado y la economía tal como la hemos conocido, ya no son iguales. Esto supone que si no somos capaces de liderar la transformación de las organizaciones en los próximos meses o años,  más del 67% de las empresas van a desaparecer en no más de 15 años.

La argumentación para sostener esta afirmación es tan solida como incómoda.  Desde los años 80s la economía mundial ha venido viendo como el efecto que la tecnología han teniendo en los procesos de producción ha sido importante o muy importantes. Esto es, en la medida que las tecnologías han ido irrumpiendo con fuerza en los procesos de producción, estos han ido ganando en mejoras de la productividad (se produce más con los mismos costes) lo que ha permitido que se traslade de forma progresiva reducciones de los costes marginales en la cadena de valor desde las industrias de producción de materias primas y energía, hasta los más sofisticados procesos industriales y de servicios. Esto ha logrado que asociadas a estas reducciones de costes, se produzcan caídas de los precios, de estos mismos bienes y servicios.

Nota: entre 1973 y 1979 se produjo la crisis del petróleo, la reducción de la oferta de crudo liderado por los países musulmanes de la OPEP hizo que en un periodo de 6 años el precio del crudo subiera más de un 600%, este proceso hizo que la inflación en los principales países occidentales aumentara artificialmente.


El punto de Inflexión:

Los trabajos de investigación que hemos realizado, plantean que hay dos puntos de inflexión, el primero lo podríamos denominar "La primera Transformación Digital", aunque su inicio lo podemos datar en la década de los 50s cuando en 1957 Bank of América saca su primera tarjeta de crédito, y el dinero deja de ser billetes y monedas para pasar a ser datos (la desmaterialización de los bienes) no sería hasta 1987 cuando el jefe de economía de Morgan Stanley, Stephen Roach publica el informe "The Productivity Paradox" donde se advierte que el uso intensivo de la tecnología tiene un efecto distorsionador en los indicadores macro de la economía mundial. Sin lograr una explicación técnica para explicar este proceso, advierte de la necesidad  de revisar algunos de los indicadores que ya han quedado obsoletos y que no ayudan a identificar el esta real de la economía. Al año siguiente el MIT encarga a Scott Morton un informe similar donde se llegan a unas conclusiones muy similares.

En este periodo de tiempo entre 1960 y 1990, IBM y American Airlines sacan el proyecto SABRE, nace Internet, se sustituyen los transistores por circuitos integrados, Taiichi Ohno  en Toyota logra transformar el sector de la fabricación del automóvil introduciendo la automatización de procesos y una revolución en la gestión y la fabricación, CASIO revoluciona el mundo de la relojería con relojes digitales, nace INTEL (principal fabricante de microprocesadores), nace SAP AG y las primeras versiones de los ERP, nace EDS, nace Microsoft de la mano de Bill Gate y Paul Allen, nace Apple de mano de Steve Jobs y Steve Wozniak, se comienzan a automatizar las principales fabricas de automóviles de todo el mundo Volvo, GM, Renault, etc. aparece el sistema operativo MSDOS, el Sinclair ZX Spectrum, el sistema Operativo Windows 3.1 y 3.11, nace el formato MP3, y los CD -ROM. (Fuente: "La Transformación Digital del Talento" Alberto García-Lluis, 2016.)

Un abaratamiento de la tecnología, hace que las mejoras de la productividad (reducción de costes), dejen de ser una posibilidad de los grandes, para comenzar a ser una posibilidad de todos, a este proceso de democratización de las tecnologías le acompaña una generación de soñadores que ven como las tecnologías pueden contribuir a mejorar y abaratar costes en una gran parte de los procesos industriales de la economía. Lo que inicia un proceso de precios bajos y de gran competencia. La idea era clara, es posible sustituir productos materiales (tangibles) por otros digitales que son significativamente más baratos y dan más prestaciones. El verdadero punto de inflexión viene cuando estos procesos de DIGITALIZACIÓN logran niveles de costes marginales próximos a CERO.

Ej.  -  Para la Casa Nacional de la Moneda y Timbre emitir un billete de 10€ tiene un coste de 0,12€
          La emisión de 10€ en dinero digital tiene un coste de 0,0000004€

       - Producir un libro de tapas blandas, puede tener un coste entre 4,5 a 8 euros, hacerlo en formato
          digital, el coste estaría entre 0,000000001

La Segunda Transformación Digital se puede datar entorno al año 2000 con la extensión de Internet, y el eCommerce. El gran salto que está asociado a este cambio, es la desmaterialización de los servicios y la desmaterialización de la producción con las impresoras 3D. 




El Cambio de la dirección:

Venimos de una sociedad programada para trabajar en una sociedad Industrial, pero lo más peligroso es que hemos perdido esa capacidad de pensar fuera de los limites que se nos han impuesto, y estamos muy limitados para adaptarnos a un nuevo ecosistema diferente al que hemos conocido.

Hoy las empresas están en un proceso de descapitalización, como consecuencia de esta caída de precios, los márgenes operativos  son menores y los ingresos no cubren la estructura de costes de las organizaciones. Este dato se ha hecho evidente en 2015 y 2016 a punta a que va a confirmar esta tendencia. Y las estimaciones hasta el 2020 es que esta situación se va a acentuar significativamente.


El problema no eres tú.
El problema es la Empresa.


Esta es una de las principales conclusiones a las que han llegado Gary Hamel y Michele Zanini profesores de Hardvard.  Las empresas son sus directivos, ellos son los idealistas de la empresa y quienes deben liderar el proyecto empresarial.  Ante este proceso de transformación disruptivo de los negocios, una gran parte de las empresas se verán obligadas en breve a reinventar su modelo de negocio, estrategia, estructura y organización.


Tras varios estudios realizados durante las décadas de los 90 y 00, por el Dr. John Kotter de la London Business School los modelos de cambio y de transformación de las empresas, acumulan más de un 70% de fracasos como consecuencia de que sus dirigentes nunca han sido enseñados  para evolucionar de manera proactiva, sistemática y profunda. Más bien todo lo contrario, desde que se instauró los programas MBA se ha sistematizado una educación para directivos donde sus principales objetivos, son la disciplina, jerarquía, y la rutina orientada para definir un modelo de negocio estable y asegurar su funcionamiento. Esto que pudo ser de gran utilidad en los 60 y 70, hoy con el nuevo cambio de modelo que se nos avecina, puede resultar una verdadera amenaza para el futuro de muchas empresas, ya que no hace más que ampliar las brechas abiertas entre la dirección de muchas empresas y las tendencias del mercado.

"El cambio transformacional,  cuando sucede, suele ser tardío y convulso, y con frecuencia comienza sólo después de un  - cambio de régimen-". 
 Es posible ver ejemplos de como esto está sucediendo ya en sectores tan importantes como el financiero. Durante el periodo 2015, algunos bancos españoles decidieron apostar por una reducción drástica de sus cajeros automáticos (ATM), esto supuso que el resto de entidades financieras que iban a realizar importantes inversiones en este tipo de tecnologías decidieran fijar una comisiones altas a los clientes de las otras entidades financieras cada vez que fueran a utilizar  sus terminales.




Los medios de comunicación especializados, lo denominaron "La Guerra de los Cajeros", el dilema estaba en una apuesta que hasta ahora había sido muy rentable, las redes de cajeros. Al margen de los titulares hay enfrentados dos visiones de negocio contrapuestas. Los que consideran que pueden renovar y ampliar la red de cajeros porque estiman que al dinero físico aún le queda recorrido y es una inversión rentable, y por otro lado los que piensan que hay que apostar por un banco digital.

Pocos meses después, en enero de 2016 en Davos el presidente de Deutsche Bank AG, John Cryan, soltó para sorpresa de la audiencia que "probablemente", las monedas y billetes desaparecerán en una década. Este mensaje a tensado más la situación, en 2015 ING uno de los bancos que anunciaba que no iba a mantener por mucho tiempo su red de ATM, lanzaba al mercado la APP   "TWYP" que permitía hacer pagos entre particulares a través de smart phones y tablets, respondiendo así al mercado con una apuesta clara a que el dinero físico desaparece.  (Más información)  No contento con ello, en 2016 lanza un nuevo servicio accesible desde esa misma APP TWYP CASH que ha revolucionado al sector financiero, y posiblemente haya acelerado unos años la retirada de los cajeros ATM.

TWYP CASH consiste en sustituir los ATM por puntos POP, estos puntos están ubicados en tiendas que con una simple transacción te permiten  sacar dinero de las cajas de ciertos establecimientos. Esta idea tiene importantes ventajas para usuarios y entidades colaboradoras. 

A los negocios, les hace acercarse nuevos clientes, les evita tener que llevar importantes cantidades de dinero al banco o contratar servicios de transporte de caudales, y les reduce el riesgo de robos. 
Al usuario les ofrece un servicio de disposición de efectivo rápido, seguro, y cómodo. 

Si lo comparamos con los ATM, estos tienen que tener servicios técnicos de mantenimiento permanentes, custodia de efectivos, inversión de activos, seguros contra vandalismo y robo, gestión contable, comunicaciones,  etc. Todo esto se lo ahorra ING con una invención que pone en jaque a los modelos de la banca tradicional.





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